Casa MM, premio a la mejor vivienda unifamiliar en el World Architecture Festival 2016 con consumo cero

El prestigioso certamen de arquitectura ha premiado tres proyectos del estudio español OHLAB. Soluciones sencillas y alta eficiencia distinguen a Casa MM, que se abastece de agua de lluvia y donde no es necesario encender la calefacción

El estudio OHLAB dio la sorpresa. Acudían por primera vez al festival World Architecture 2016 que se celebró en Berlín hace escasos días y volvieron a casa, a Mallorca (donde se han establecido tras rodar por Shanghai, Madrid y Nueva York), como el estudio más premiado en el certamen. Tres premios a tres proyectos sencillos. "Inesperado", acierta a decir Jaime Oliver, director junto a Paloma Hernaiz de este laboratorio de arquitectura.

En el apartado de Interiores se llevaron dos galardones: uno por el preciosista rediseño del Hotel Puro en Mallorca, un oasis urbano, y otro por la cálida funcionalidad de la Clínica Emardental.

Para acabar de situar en el mapa internacional a este estudio, sucedió, entre "casas increíbles", Goliats de la arquitectura, el jurado consideró Casa MM como la mejor vivienda unifamiliar. Habría arrasado en la categoría de edificación reptiliana, de haberla, por su capacidad de atemperarse bajo el sol balear. Pero vayamos al origen, cifrado en esa letra repetida, MM...

Son las iniciales del matrimonio, recién jubilado, dueño de una parcela en Mallorca con pendiente y bonitas vistas (el mar, el castillo de Bellver) que se acercó al estudio OHLAB para construir una casa de unos 200 metros cuadrados, con presupuesto limitado y alta conciencia medioambiental. "Nos plantearon un requisito: iban a vivir solos pero también iban a visitarles hijos y nietos, así que les parecía importante tener espacio para esas ocasiones que el resto del tiempo pudiera permanecer cerrado y no tener que limpiarlo", cuenta divertido Oliver.

Tan cotidiano planteamiento determinó en buena medida la solución que hallaron los arquitectos: cuatro zonas independientes, cuatro volúmenes que parecen rotar sobre un eje y que les permitían jugar con las orientaciones respecto al sol. "Los dormitorios hacia el este, las zonas de mediodía como la cocina hacia el sur...". El presupuesto de la construcción es de 1.350 euros/metro.

Desde las primeras reuniones quedó claro el interés de la pareja MM por las soluciones de ahorro energético y eficiencia, un guante que el estudio de arquitectura recogió con entusiasmo. "Les propusimos llevarlo al extremo, hacer una casa pasiva, es decir, siguiendo el estándar alemán de Passive House y acercarnos al gasto casi cero". Tras el primer invierno, el casi ha desaparecido: cero consumo de calefacción y cero gasto de agua, 100% de lluvia, recogida en las cubiertas y almacenada en dos aljibes (de 40 y 8 metros cúbicos). "El pasado fue un invierno suave en Mallorca. La casa tiene un circuito de calefacción para días puntuales, calculábamos que cinco o seis, pero hizo el sol suficiente para que no fuera necesario. Si una casa unifamiliar gasta al año 90 o 100 kilovatios por metro cuadrado, nuestros cálculos para esta casa era de 11". Y ya decimos que ni eso.

¿Cómo han logrado tal rendimiento sin emplear geotermia ni placas solares? Pues con una hábil combinación de recursos. "El jurado ha valorado precisamente la manera de resolver los problemas desde la sencillez, sin demasiados alardes. Lo más importante no es sólo el aspecto mediterráneo, vernacular, de paredes blancas y cubiertas inclinadas, sino cómo trabaja la casa", asegura el arquitecto.

Orientar las estancias para aprovechar los rayos de sol; retranquear los ventanales para protegerlos del sol de verano que es más vertical y abrir huecos en la cubierta que permiten que entre el de invierno; un aislamiento de 15 cm en la fachada; evitar los puentes térmicos en la carpintería... "La casa tiene un recuperador de aire para aprovechar la temperatura cuando se ventila: el caliente que sale pasa por un circuito de serpentines junto al limpio que entra, sin mezclarse, y así lo atempera. Incluso se puede aprovechar el calor que genera una ducha con agua caliente", explica Oliver. En sus palabras parece tan sencillo que asombra.

El interior se concibió atendiendo a los gustos de M y M: sencillo y luminoso. La absoluta protagonista es la baldosa hidráulica de Huguet, tres generaciones fabricando de forma artesanal y con pigmentos naturales. Según explica el arquitecto, "no era el más barato, pero emplear ese material de proximidad, de kilómetro cero, era un valor añadido".

Eligieron un modelo que divide la baldosa en tercios, uno beis y dos verdes, para así poder combinar creando patrones diferentes. "Un damero clásico en la cocina que se desordena en el salón, en la terraza es muy verde...", una forma de proporcionar coherencia, pero dotando de personalidad a cada módulo.

El premio ha cogido desprevenidos a los propietarios de la Casa MM. Según Jaime Oliver, "están muy sorprendidos, contentos". Quizá disfrutando de la terraza mirador con vistas al mar o en el altillo sobre el salón al que se accede por una escalera cuya barandilla es una red cosida por un marinero del puerto de Palma. Todo queda en casa.

Esquema para visualizar la distribución de la Casa MM:

Fuente: Expansión


 

 

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