España tiene potencial para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de CO2 de una manera holgada

España cuenta con un potencial de medidas coste eficiente en todos los sectores que le permitiría alcanzar una reducción global de 46 millones de toneladas anuales de CO2 en 2030, con lo que cumpliría con sus objetivos de una manera holgada, según un informe realizado por KPMG y la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP).

Según las conclusiones del estudio ‘Perspectiva para la reducción de emisiones de CO2 en España a 2030. El papel de los productos petrolíferos’, para alcanzar el compromiso de la Unión Europea de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 40% en 2030 respecto a 1990 se exige la adopción de medidas “ambiciosas” y será necesario la contribución de todos los sectores implicados.

También se ha calculado la penetración de las renovables en 2030: 42 GW de eólica instalada y 26 GW de fotovoltaica, con lo que se alcanzarían los 68 GW. “Si la demanda máxima ahora está por encima de los 40 GW, y consideramos que pudiera aumentar hasta los 50 GW, habría una sobrecapacidad en las condiciones solares y de viento perfectas, con lo cual estaríamos en un mix eléctrico ineficiente”, explota Carlos Solé, socio de Economics & Regulation de KPMG, “si queremos aumentar la capacidad instalada de penetración de renovables, es necesario aumentar las interconexiones o bien las tecnologías de almacenamiento deben desarrollarse más rápido de lo que señalan los estudios”.

Entre 2005 y 2016, España ha reducido sus emisiones ETS (electricidad e industria) en un 41,7% y sus emisiones no ETS (residencial, transporte, comercial) en un 14,7%, pero para los próximos años todavía queda pendiente una reducción adicional con respecto a los niveles de 2005 de 26,4 millones de toneladas de CO2 en los sectores no ETS y de 2,9 millones de toneladas en los sectores ETS para cumplir con los objetivos. “Para ello, el precio de la tonelada de CO2 en el comercio de derechos de emisión debe aumentar”, explica Solé, “entre 2020 y 2030 estaríamos hablando de un precio de 30 euros la TN de CO2, aunque en un escenario más alto podría llegar a un tope de 40 euros la TN de CO2”.

Así, a 2030 el 66% de las medidas evaluadas son coste-eficientes, aportando esta reducción total de 46 millones de toneladas de CO2 anuales, muy superior al objetivo de 29 millones de toneladas de CO2 para España, siendo un estudio conservador, porque según sus autores, no se han incluido otras medidas para otros sectores como el transporte marítimo, la aviación, la agricultura, la silvicultura, la pesca, ni de otras medidas como son las decisiones más subjetivas de los consumidores, por ejemplo en movilidad.

“Es posible conseguir los objetivos de reducción si se implantan las medidas de eficiencia que se espera para 2030”, explica Marta Castro, directora de Economics & Regulation de KPMG, “por lo que el regulador se podría evitar dar el impulso económico que en otro escenario podría ser necesario”.

De este potencial, la contribución de las medidas eficientes de cada sector desde el punto de vista económico sería de un 32% para la generación eléctrica, un 16% para la industria, un 16% para el transporte terrestre, un 20% para el sector residencial y un 13% para el comercial. Así, el cumplimiento de los objetivos sectoriales de reducción de emisiones se podría alcanzar completamente en los sectores ETS y en un 88% en los sectores no ETS con medidas que son eficientes económicamente.

En concreto, el sector eléctrico contribuiría a reducir un total de 14,5 millones de toneladas de CO2 y el sector industrial en unos 7,4 millones de toneladas, para un objetivo de 2,9 millones de toneladas para los sectores ETS.

Los sectores difusos no hacen los deberes

En el caso de los sectores no ETS la contribución de reducción de emisiones con medidas económicamente eficientes se estima en 8,8 millones de toneladas de CO2 para el transporte, 9,2 millones para el sector residencial y 6 millones de toneladas para el comercial, siendo necesaria una reducción adicional de 2,4 millones de toneladas para alcanzar el objetivo de 26,4 millones de toneladas para este sector.

El informe destaca que este cumplimiento de los objetivos de una manera eficiente en costes está vinculado a que se aseguren las condiciones que permitan que la evolución tecnológica se produzca y a que se implanten las medidas con mayor potencial de reducción de emisiones al menor coste para la sociedad en su conjunto, es decir, sin imponer costes adicionales a los consumidores y manteniendo criterios de proporcionalidad, factibilidad técnica, viabilidad económica y neutralidad tecnológica y fiscal.

El sector transporte, el gran potencial

En el caso concreto del sector transporte, el informe, que no recoge los subsectores de aviación y marítimo, destaca que podría contribuir en un 20% al potencial de ahorro total analizado a través de actuaciones rentables y eficientes. En lo referente a los motores de combustión interna de gasolina y diésel, así como en los híbridos, el coste relativo de una reducción significativa de emisiones de CO2 es inferior al de otras tecnologías alternativas, según el informe.

Así, para acelerar el resultado de las medidas sería muy eficaz la renovación del parque actual de vehículos por otros nuevos de gasolina, diésel e híbridos, más eficientes, considera el estudio. “El 15% del parque automovilístico en España tiene mesa de 20 años, provocado por la crisis económica, lo que hace que sea complicada esa reducción de las emisiones”, explica Carlos Solé, socio de Economics & Regulation de KPMG.

En lo que se refiere al vehículo eléctrico, estima que podrá desempeñar su papel en la reducción de emisiones de CO2 en el horizonte de 2030 sin necesidad de recibir subvenciones, según se concluye de la evolución prevista de su desarrollo tecnológico, pero que no despegará este mercado hasta que el consumidor ‘razonable’ no vea las ventajas o los beneficios económicos a medio plazo de su compra: “Se han tomado como referencia las curvas de Total Cost of Ownership, que significa que un individuo razonable va a comprar un vehículo en función de los ahorros futuros que vaya a tener”.

Para KMPG, todavía es una tecnología que no está madura, sería una medida de reducción de emisiones insuficiente, y por eso propone otras alternativas que permitirían alcanzar los objetivos de manera más eficiente con un coste menor para la sociedad, como por ejemplo los coches eficientes de gasolina, gas e híbridos, que sí han llegado a ese punto de maduración.

Para el escenario 2030, el informe da al vehículo eléctrico una participación del 2%, mientras que el diésel tendrá un peso del 27%, frente al 57% en 2016; la gasolina un 13%, desde el 43%; y los híbridos representarán un 20% del parque de turismos en España.

En el sector industrial, existen medidas eficientes que permitirían aportar un 17% al potencial de ahorro total analizado. De manera específica, en el sector del refino también se han identificado actuaciones relacionadas con mejoras en los procesos y en las tecnologías que reducirían 1,8 millones de toneladas de CO2.

Fuente: elperiodicodelaenergia