La incertidumbre del Brexit, la caída del carbón y del petróleo contienen los precios del CO2 en mayo

El precio del carbono en el Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) tiene una incidencia directa sobre el precio final de la factura de la luz, y en el mes de mayo ha conseguido perder hasta un 7%. Según el último informe de la consultora Vertis Enviromental Finance, especializada en este mercado, las causas se encuentran en la disminución de los precios del gas, el carbón y la energía.

“Los precios de los combustibles han sufrido fuertes pérdidas en mayo. El contrato de referencia del carbón europeo perdió un 9% porque la oferta no satisfacía la demanda y los inventarios se situaron en 7 millones de toneladas, un 50% por encima de los niveles del mismo período del año pasado”.

También los precios del gas han caído en picado debido a la baja demanda por las inusuales altas temperaturas de mayo y uno de los inviernos más cálidos desde que se tienen registros en toda Europa y Asia, que ha dado como resultado una menor demanda de aire acondicionado de lo habitual. Pero además esa caída se ve agravada por el aumento de la oferta EEUU y Australia de GNL, que inunda el mercado.

El petróleo no ha tenido mejor suerte. El barril de Brent ha bajado hasta un 11,4%, y no es culpa de los países de la OPEP +. Según explican los consultores, a pesar de la continua reducción de la oferta por parte esta organización, además de la proveniente de Venezuela e Irán, se debe a una disminución de la demanda y a la incertidumbre económica tras las tensiones entre Estados Unidos y China.

Y como broche a esa conjunción de coincidencias, las lluvias han garantizado que el alto suministro de energía hidroeléctrica y la producción eólica pudieran cubrir una parte significativa de la demanda de energía en general en toda Europa.

El comisario de Energía y Clima, Miguel Arias Cañete, ha resaltado los beneficios de este comercio aprovechando la inauguración de International Carbon Markets Conference, un evento celebrado en Bruselas con representantes de alto nivel y especialistas de los mercados de carbono para intercambiar opiniones y fomentar un entendimiento común sobre las reglas, los desafíos y las perspectivas necesarias para el comercio internacional de carbono.

“En la actualidad, el precio del carbono es superior a 25 euros, se ha más que triplicado, en comparación con el inicio del mandato de la Comisión, siendo consistentemente superior a 20 euros desde el inicio de 2019. Como resultado, los ingresos totales de los Estados miembros obtenidos de la subasta de los permisos de carbono ascendieron a un récord de 14.000 millones de euros el año pasado, proporcionando fondos para apoyar inversiones bajas en carbono en toda Europa”, ha dicho Arias Cañete.

Precisamente unas inversiones bajas en carbono que van a diferir y mucho de las que se han hecho hasta ahora porque el comisario ha advertido que “no podemos permitirnos continuar con el modelo Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), es decir, mientras que hasta ahora la UE ha sido el mayor comprador de proyectos MDL, lo va a dejar de hacer”. En otras palabras, que Europa no utilizará más créditos de carbono extranjeros en su mercado de carbono, al menos por el momento, lo que podría añadir aún más valor a los existentes y creados por cada uno de los gobiernos nacionales.

Abril, mes de entrega de derechos

Las instalaciones acogidas en el sistema de EU ETS tenían como fecha tope para cumplir con sus emisiones de 2018 hasta el 30 de abril, y el 15 de mayo la Comisión Europea ha publicado el número total de asignaciones en circulación (TNAC), que es el excedente de las asignaciones generales ETS acumuladas desde 2008 y es la base para calcular el volumen de asignaciones que debe depositarse en la reserva de estabilidad del mercado (MSR) desde septiembre de 2019 hasta agosto de 2020, según explica Vertis en su informe mensual.

El número total de asignaciones, con cifras de finales de 2018, aumentó un 0,02% respecto del superávit en 2017. Un factor importante porque aumentar el excedente para usar la capacidad restante por parte de las instalaciones a medida que esta oportunidad cesa.

Fuente: elperiodicodelaenergia