La ‘verde’ Alemania tira por la borda las intenciones de Ribera por unos objetivos más ambiciosos de renovables y eficiencia

Las negociaciones del Consejo de Ministros de Energía de la UE que tuvieron lugar ayer, lunes 11 de junio, fueron intensas. La nota de color la pusieron los recién formados gobiernos de Italia y España, que llegaron a la reunión con intención de desequilibrar la balanza hacia posiciones más ambiciosas en renovables y eficiencia.

El comisario de Energía y Clima, Miguel Arias Cañete, así lo relataba en una rueda de prensa posterior: “Hay una división muy potente, muy clara entre países, hay cuatro bloques y la presidencia tendrá que hacer esfuerzos en la búsqueda del compromiso más razonable que permita tener el mayor numero de países a bordo y evitar las minorías de bloqueo. Va a ser un ejercicio muy complicado, y el Parlamento Europeo así como la Presidencia tendrán que hacer un ejercicio de flexibilidad”.

Esos cuatro bloques se organizan de la siguiente manera: el más ambicioso aglutina a Luxemburgo, Suecia, Lituania, Portugal, Italia y España que abogan por un objetivo del 35% tanto en renovables como en eficiencia (salvo Lisboa, que en eficiencia pide un 31%), le sigue un segundo bloque que se sitúa en “más del 30%” pero muy lejanos del 35%, entre los que se encuentran Francia, Holanda, Dinamarca o Austria. El tercer bloque son Reino Unido, Irlanda y Estonia quienes piden un máximo del 30%, y por último un bloque más diverso de países que no tienen clara su posición, como son Polonia, Rumanía o Hungría.

También hasta ayer mismo se encontraba en ese último y nebuloso grupo Alemania, que por un lado quiere ser bandera de la revolución energética verde de la UE pero por otro lado no sabe cómo desprenderse de la potente industria minera de carbón. Su silencio se ha acabado nada más conocer el giro de 180º de los gobiernos de España y de Italia rechazando aumentar la cuota de energías renovables hasta el 33 o el 35%.

De hecho, su ministro de Energía, Peter Altmaier, considera que son “objetivos inalcanzables”. Más aún, comparó el esfuerzo que ha supuesto para el contribuyente alemán su Energiwende, 25.000 millones por año, así que “si estamos estableciendo objetivos que definitivamente están por encima del 30%, eso significa que dentro de una década, nuestra parte será más del doble, claramente más del doble”, señaló el ministro alemán, “no vamos a gestionar eso y ninguna parte de Europa va a manejar eso”.

Hasta la fecha, las posiciones más conservadoras eran las de Álvaro Nadal y del anterior gobierno italiano, tanto ha sido así que las negociaciones en los trílogos (Consejo, Parlamento y Comisión europeos) estaban atascadas, pero ahora le ha cogido el relevo Alemania.

¿Es realmente importante lo que opine Alemania en la decisión final del Consejo Europeo? Alemania es el país más poblado de toda la Unión Europea y cuando el Consejo vota una propuesta hay que conseguir una mayoría cualificada que se logra cuando se cumplen dos condiciones: que el 55% de los Estados miembros vote a favor, lo que en la práctica significa 16 de los 28 Estados miembros, o que los Estados miembros favorables a la propuesta representan al menos el 65% de la población total de la UE.

Pero no solo importa lo que diga Alemania. Los cinco países con más capacidad de decisión en el Consejo son los de mayor población: Alemania (82,8 millones), Francia (67 millones), Reino Unido (65,8 millones), seguido de Italia (60,6 millones) y de España (46,5 millones). Y cada uno pretende un objetivo diferente.

De hecho, pese a que España e Italia se han posicionado entre los países más ambiciosos en objetivos renovables y eficiencia, sus socios en el bloque apenas representan la mitad de la población española.

“Me parece una buena noticia la nueva postura de España, alineada en objetivos de renovables y eficiencia con Luxemburgo o Portugal y ya no con Polonia, Hungría, etc… También se ha sumado al cambio de postura Italia. Aún así Alemania ha sido muy dura respecto a ceder más y ellos tienen mucho peso en el Consejo. Es difícil que cambien mucho las perspectivas para los trílogos”, explica Xabier Benito, eurodiputado por Podemos y miembro de la Comisión de Industria, “los alemanes han sido muy estrictos con no superar el 30% en renovables”.

Este miércoles 13 de junio podrían darse por concluidas las reuniones tripartitas sobre los objetivos de renovables a 2030 así como los de eficiencia, los elementos troncales del futuro energético europeo, pero hay varios sentimientos al respecto. En el caso de las renovables se presenta una dura batalla y no se ve con claridad cuál será el desenlace final. No ocurre lo mismo con la directiva de eficiencia.

En eficiencia energética “‘solo’ queda por cerrar el objetivo general y el objetivo anual de reducción de consumo. Es lo más complicado, pero está llegando a su final, la última propuesta de objetivo general que se puso encima de la mesa fue del 34% no vinculante o 32% vinculante al nivel UE (lo que en realidad tiene poco efecto). No fue aceptada por el Consejo así que previsiblemente querrán que el acuerdo sea más bajo y/o dependerá también del artículo 7: el compromiso de ahorros de energía anuales. Oscilará entre el 0,4 y el 0,7.”, añade Benito, “y aunque todos dan por hecho que se cerrará mañana yo no soy optimista. Y no soy optimista porque ya de por si las opciones que se están barajando nos parecen insuficientes y que se pierde una gran oportunidad”.

Aparte de la directiva de renovables y de la de eficiencia queda por aprobarse la tercera pata de la mesa: la Directiva de Gobernanza. Ésta se debatirá en los trílogos el próximo 19 de junio.

Fuente: elperiodicodelaenergia