Los combustibles fósiles aún supondrán más del 70% de la demanda mundial de energía en 2040

Corre el año 2040, y todas las ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos, la Unión Europea y China corresponden a coches eléctricos. La demanda de carbón se ha deprimido, el uso de energía renovable se ha disparado y el almacenamiento de energía se ha desarrollado a gran escala para complementar el crecimiento de las energías renovables. Pero, aun así, mantener el calentamiento global por debajo de 2 grados centígrados sigue, hoy por hoy, sin estar al alcance.

Este es el cuadro que pinta la perspectiva de energía alternativa actualizada de Wood Mackenzie en su informe Escenario con restricción de carbono 2018: navegar por un camino difícil para reducir las emisiones mundiales. El informe explora cómo la demanda de productos básicos y las emisiones de carbono responderían a un despliegue acelerado de tecnologías del sector de transporte y energía bajas en carbono, y concluye que los combustibles fósiles aún conformarían la gran mayoría de la demanda mundial de energía.

“El uso de combustibles fósiles no desaparecerá a corto plazo”, dijo David Brown, analista senior de Wood Mackenzie. “La demanda de combustibles fósiles continuará aumentando durante las próximas dos décadas, al menos en nuestras previsiones del caso base y la proporción de la demanda mundial de energía se mantiene por encima del 70% hasta 2040, ya que los principales mercados, como China y la UE, alcanzan niveles similares de participación de combustibles fósiles”.

Los combustibles fósiles no desaparecerán en un mundo con restricciones de carbono, pero el panorama energético cambiará drásticamente.

En el escenario base de WoodMac, la demanda de petróleo alcanza su punto máximo en 2036. En el escenario de descarbonización acelerada, la demanda de petróleo alcanza su nivel máximo cinco años antes, en 2031, ya que el impacto de los coches eléctricos es inconfundible.

WoodMac supone que para 2040, los coches eléctricos coparán el 100% de las ventas de coches nuevos en EEUU, la UE y China, lo que desplazará colectivamente 11 millones de barriles de petróleo al día. Al mismo tiempo, el uso de vehículos autónomos se generaliza.

En el escenario base, la tecnología de vehículos autónomos se aplicaría principalmente a los vehículos eléctricos utilizados como “robo-taxis”, con alrededor de cinco veces el índice de utilización de los automóviles privados tradicionales. En un escenario con restricciones de carbono, el uso de vehículos eléctricos autónomos despega más temprano, alrededor de 2030 en lugar de 2035, impulsado por incentivos políticos más fuertes y menos obstáculos regulatorios.

Si el parque de vehículos mundial acelera el cambio a la electricidad, WoodMac calcula que para el año 2040 se espera que la demanda de energía del sector del transporte totalice más de 1.900 teravatios-hora, lo que es 1,5 veces mayor que todo el mercado eléctrico de la India en 2017. En el mismo año, el consumo mundial de petróleo se situaría por debajo de los niveles de 2013.

Al mismo tiempo, el crecimiento de la energía renovable se aceleraría en este escenario con restricciones de carbono, creciendo a una tasa promedio anual del 11% entre 2015 y 2035. La capacidad solar y eólica se multiplicaría por nueve, desde el 7% del suministro eléctrico total actual hasta casi el 40% en 2040. Con el aumento de las fuentes de energía renovables, las tecnologías de almacenamiento de energía a gran escala pasarán a primer plano, predice WoodMac, con 780 gigavatios instalados a nivel mundial en 2040.

El futuro del gas natural sigue siendo positivo en la perspectiva de WoodMac, impulsado por el crecimiento en los mercados emergentes de China, India y el sudeste asiático. Se pronostica que Asia-Pacífico en general representará más del 60% de la demanda incremental de 2018-2040.

El carbón será el gran perdedor de esta transición de energía acelerada. Se espera que la demanda disminuya a la mitad para el año 2040, incluso sin un régimen internacional de fijación de precios del dióxido de carbono, ya que las fuerzas del mercado llevan al sector eléctrico a recursos energéticos más limpios.

A pesar de todos estos cambios, se proyecta que los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de energía en 2040. Según WoodMac, el pico de los combustibles fósiles fue alcanzado en 2012. Pero siguen cubriendo la mayor parte demanda mundial de energía, y seguirán haciéndolo incluso aunque la adopción de recursos de energía limpia acelere el ritmo.

“Incluso con un ritmo acelerado de cambio, un ‘mundo de 2 grados’ permanece fuera de nuestro alcance en nuestro escenario acelerado”, dijo Brown. “Es necesario que ocurra mucho más alrededor de la reducción de las emisiones del sector no eléctrico para lograr ese resultado. El impulso político será crucial, y en la actualidad falta liderazgo climático”.

Fuente: elperiodicodelaenergia