OCDE: los subsidios a los combustibles fósiles sumaron más de 300.000 millones de euros en todo el mundo en 2015

Las ayudas y subvenciones a los combustibles fósiles totalizaron al menos 302.000 millones de euros a nivel mundial en 2015, según un nuevo informe que por primera vez combina cifras de dos organizaciones intergubernamentales clave: la OCDE y la AIE, la Agencia Internacional de la Energía. Aún así, ha sido el año donde se ha registrado la cifra más baja en ayudas desde 2010.

Según el informe “Inventario de medidas de apoyo para combustibles fósiles 2018” de la OCDE, éstas variaron desde los 302.000 millones de euros a los 500.000 millones por año en el periodo 2010-2015. Y ademas, a lo largo de todos los años, el apoyo al petróleo y al gas natural se queda pequeño respecto al apoyo al carbón.

El inventario recoge las ayudas que se realizaron en 76 países y muestra que cayó significativamente en 2015 en comparación con 2014, cuando se situó en 446.000 millones. Sin embargo, las estimaciones no cubren todos los subsidios a los combustibles fósiles a nivel mundial, por lo tanto, es probable que aún sean cifras muy por debajo de las reales.

Más aún. La combinación de las cifras que manejan la OCDE y la AIE solo incluye los subsidios al carbón, el gas natural y los productos derivados del petróleo, pero no a la electricidad producida con estos combustibles, por lo que el apoyo de combustibles fósiles en los 76 países estudiados es, en realidad, probablemente más cercano a los 400.000 millones en 2015. Son datos a tener en cuenta al recordar que todos esos países juntos representan el 94% de las emisiones mundiales de CO2.

El informe tampoco incluye ninguna estimación del costo de las externalidades, como el cambio climático, como resultado del uso de combustibles fósiles, algo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha incluido en su trabajo al calcular esas subvenciones.

Pero además el informe refleja un dato revelador. Las ayudas a estos combustibles en los países más desarrollados de la OCDE se han estancado en los últimos años, mientras que la mayoría de las reformas se producen en países en desarrollo, como Indonesia y India.

De hecho, países como  India, Indonesia y México han reformado políticas de precios de combustibles prominentes que solían apoyar el consumo de combustible. La eliminación gradual del apoyo en combustibles fósiles da como resultado un doble beneficio al abordar los objetivos de la política climática para reducir las emisiones de CO2 y la contaminación local, y aumentar los ingresos públicos.

Subvenciones ineficientes

Si las subvenciones a los combustibles fósiles chocan con los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, sorprende más aún que algunas sean ineficientes. Según el informe, los cuatro estudios realizados hasta la fecha para China, Alemania, México y Estados Unidos han identificado varias subvenciones a los combustibles fósiles como ineficientes y han anunciado planes para eliminarlas a corto o mediano plazo.

Los foros multilaterales, como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, el G-20 y el G7, han pedido repetidamente que se eliminen gradualmente las subvenciones ineficientes. Estos esfuerzos se reflejan en este inventario, donde se destaca una tendencia descendente sostenida en el apoyo a los combustibles fósiles identificado por la OCDE.

El impulso ha sido gracias al compromiso mundial por luchar contra el cambio climático, concretado en el Acuerdo de Paris, y mediante esos planes se han encontrado lagunas para reconocer lo que constituye un “subsidio a los combustibles fósiles” y bajo qué condiciones puede considerarse “eficiente”.

Pero ¿quién concede los préstamos y las ayudas a estas tecnologías? El informe refleja que los gobiernos facilitan esas ayudas gracias a los créditos de instituciones financieras nacionales, bilaterales o multilaterales (principalmente bancos de desarrollo), agencias de crédito a la exportación o bancos de propiedad mayoritaria estatal.

Las entidades financieras multilaterales representan la mayor parte de la ayuda crediticia que conceden los gobiernos. La cifra varía según las instituciones, pero tienden a concentrarse en países ricos. Sin embargo, los proyectos que reciben los fondos generalmente se encuentran en regiones en desarrollo fuera de los países de la OCDE.

Durante el período comprendido entre 2013 y 2015, los países del G20 y los bancos multilaterales de desarrollo otorgaron un promedio de 58.100 millones anuales a proyectos relacionados con los combustibles fósiles. De acuerdo con estimaciones preliminares de la participación del apoyo crediticio de los gobiernos nacionales, éstos contribuyeron con ayudas adicionales que oscilan entre los 1.800 millones y los 11.400 millones de euros.

La siguiente figura refleja las ayudas desagregadas por países según los indicadores: Estimación de ayudas a servicios generales (GSSE), estimación de ayudas al consumidor (CSE) y ayuda al productor (PSE), y por combustible. España, junto con algunos países europeos, como Eslovaquia, Polonia, Irlanda y Alemania, se encuentra entre los países que más ayudas destinan al carbón, y compite con Nueva Zelanda por ser el país que más dinero destina en ayudas directas a los productores.

Fuente: elperiodicodelaenergia